Junio se lleva lo que septiembre nos trajo.
La más cálida estación del año se aproxima y con ella la noches en vela , días de piscina , las fiestas , los amigos , la despreocupación... Y el despertar sin tus ojos, sólo con la luz del sol .
El ver pasar los días, uno a uno, perezosos y sin noticias de ti. Tres meses para reflexionar , para decidir o tres meses para disfrutar, ser libre , poder aparcar los sentimientos y este tiempo de atrás. Olvidar.
Cambiar sonrisas tímidas de un lunes por besos fogosos bajo lo poco que queda de luna al amanecer cubierto de alcohol , o las conversaciones sin sentido con rojez en las mejillas y ganas en los labios por un simple "aquí te pillo, aquí te mato"
Sólo tres meses y de nuevo septiembre para comenzar por tercera vez
Lo "nuestro" no es una historia de la noche a la mañana ,un "y ahora nos besamos" , es mucho más complejo , es un día a día que el verano rompe en pedazos.
Pedazos forjados con lágrimas que al romperse se vuelven a derramar.
Que aún habiendo tropezado ambos sabíamos lo que en realidad queríamos.
Y por ahora dejemos que el verano dé
Stand by en carrera de resistencia, nunca fue veloz pero tuvo paso firme.
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