"Y es que el tacto suave de mis sábanas se apaga si del roce de tus manos se trata"
Es la hora fría de la mañana,el silencio se mantiene constante. Es un silencio tímido y reservado que guarda las hazañas de una noche. Una noche épica. La cual fue completamente diferente a las demás por la abundancia de miradas complices.
Hoy mi pelo amanece desordenado y no precisamente por el contacto con mi almohada. La tela blanca cubre mi cintura y nada más. A mi lado, la figura responsable de todos mis pecados. El famoso "espíritu libre" del que estoy cansada oir hablar. Que de ser así no se encontraria aqui, en mi cama , recubriendome con sus extremidades por miedo a que me ausente.
Le miro. Sonrie aún con los ojos cerrados y me acurruca junto a él. Sus labios pasean por mi cuello, posandose en mi oído.
-Buenos días -dijo con una voz grave y ronca.
Esas palabras recorrieron mi cuerpo como una brisa de aire frío que camina por mi espalda. Nuestros cuerpos se juntaron para no dejar correr ni el aire entre los dos.
Pasearon sus dedos por mi espalda, ligeros ; y su rostro se ocultó en mi cuello con una sonrisa One million.Oh no!
El tiempo no existia para nosotros. Ni el mismísimo Sol al caer podía separarnos.Ni la noche; ni la luna.
Se apartó de mi algo mas serio. Sentí como se alejaba de mi. Sentí como el cálido roce de su cuerpo se desvanecía, su perfume se apagaba, su mirada firme se volvía indecisa. Quizá la vela prendió con demasiada fuerza. Ahora las cenizas de un invierno quedaban al descubierto, esperando a perderse con el viento , a perderse entre sombras del pasado , a ocultarse en el recuerdo. El despertar de tu voz quedó en el silencio. Silencio y ya nada más.
Los temores se hospedaron en la cruda realidad. Los besos se volvieron mudos. Besos de chapa. Y perdimos. Perdimos por jugar con trampas.
Le miro. Sonrie aún con los ojos cerrados y me acurruca junto a él. Sus labios pasean por mi cuello, posandose en mi oído.
-Buenos días -dijo con una voz grave y ronca.
Esas palabras recorrieron mi cuerpo como una brisa de aire frío que camina por mi espalda. Nuestros cuerpos se juntaron para no dejar correr ni el aire entre los dos.
Pasearon sus dedos por mi espalda, ligeros ; y su rostro se ocultó en mi cuello con una sonrisa One million.
El tiempo no existia para nosotros. Ni el mismísimo Sol al caer podía separarnos.Ni la noche; ni la luna.
Se apartó de mi algo mas serio. Sentí como se alejaba de mi. Sentí como el cálido roce de su cuerpo se desvanecía, su perfume se apagaba, su mirada firme se volvía indecisa. Quizá la vela prendió con demasiada fuerza. Ahora las cenizas de un invierno quedaban al descubierto, esperando a perderse con el viento , a perderse entre sombras del pasado , a ocultarse en el recuerdo. El despertar de tu voz quedó en el silencio. Silencio y ya nada más.
Los temores se hospedaron en la cruda realidad. Los besos se volvieron mudos. Besos de chapa. Y perdimos. Perdimos por jugar con trampas.
Una llamada de teléfono...
"Y desde entonces su despertar no volvió a ser el mismo"
