15 de marzo de 2014







Madrugada de un día más, un ligero olor a café ronda la habitación, el sol se va asomando por la ventana para mostrar que mi cama esta vacía. Consigo ponerme en pie.Y es que no hay nada mejor que una botella de Ron blanco. 
Allí , en la cocina , estaba él ;culpable de las marcas en mi cuello, mi cama desecha y mi pelo revuelto, sentado en una de las sillas , mirando hacia la puerta, dónde yo estaba.
Sonrió de medio ladio y se relamió los labios. Labios que a cada minuto merecían ser besados. Me coloqué delante mirandole a los ojos, me incliné a darle un beso pero él giro la cabeza.
Encendió un cigarro, le dio una calada y lo dejo en el cenicero; se puso en pie, frente a mi.
Posó sus manos en mi cadera. Aquellas manos que anoche entre la multitud se entrelazaron con las mías y que de ahí me llevaran a las estrellas. Mantuve la mirada baja. Por mi cabeza pasaba la idea de poder mantener una relación estable con él.¿Cómo pude pensar aquello? En mi mente, recordaba todas las chicas con las que él había "estado", él no era de estar atado, no le gustaba la idea de mantenerse fiel a una chica, él siempre ha sido libre.
Mire hacía otro lado , dolida.Pensamientos que me hacían más daño que la misma realidad.
Acarició mi mejilla con el revés de su mano, llamando mi atención para que levantára la mirada. Acercó sus labios a mi oído, rozando mi mejilla.

-Mirame. - Susurró 

Levante la mirada, seria , indecisa ,completamente perdida. Sin pensarmelo dos veces le abracé. Mierda.El roce de su piel , ese contacto, me alivió un poco. Pasó la mano por mi pelo. Me aparté rápidamente y le mire nerviosa , no quería enamorarme de él , no quería , él era un espíritu libre.